Desde nuestros clientes: Modelos de negocio innovadores hacia una dieta saludable

Martes, 29 Septiembre 2015 07:26

 La Salud es uno de los pilares fundamentales sobre los que se asienta el crecimiento y la prosperidad de cualquier región. Por ello, actualmente nos enfrentamos con las negativas consecuencias sociales y económicas del alarmante incremento de la obesidad en la población, y sus trastornos asociados, derivado todo ello de nuestra mala alimentación y nuestro comportamiento cada vez más sedentario. En el plano alimentario, hay necesidad de planteamientos innovadores por parte de la industria, basados en que el consumidor disponga de alternativas realmente saludables, competitivas en precio, y adaptadas a sus motivaciones, gustos y estilo de vida.

Cualquiera de nosotros ha podido observar en las últimas dos décadas un notable aumento del sobrepeso y la obesidad en nuestra sociedad. Esto se confirma con los datos: según la encuesta sobre salud en los estados miembros1 en 2008, la proporción de adultos considerados con sobrepeso u obesos se situaba alrededor del 45% de media en mujeres, y del 60% de media en hombres. Además, con los datos que se recogen en la Iniciativa de Vigilancia de la Obesidad en la Infancia (COSI)2, 2014 , de la OMS, estimamos que 1 de cada 3 niños europeos de entre 6 y 9 años tenían sobrepeso o eran obesos en 2010. Y probablemente podamos asumir sin miedo a equivocarnos un incremento en esos datos para las próximas actualizaciones.


La tendencia creciente del sobrepeso y la obesidad en la población, especialmente entre los niños y los grupos de bajos ingresos, es un claro indicativo del empeoramiento en la dieta y de una baja actividad física. Como consecuencia de decisiones relativas al diseño urbano, el uso del suelo y el transporte, la sociedad europea se ha vuelto con el tiempo más usuaria del coche, y se produce una creciente separación geográfica entre la vivienda, el trabajo, las compras y las actividades de ocio. Por tanto, nuestra rutina diaria requiere menos actividad física (comportamientos sedentarios) y no permite disponer de tiempo para cocinar, mientras que se incrementa considerablemente el acceso a comida procesada y precocinada con altos niveles energéticos (y también mucho más barata que las alternativas más saludables).


Si no se toman medidas, la prevalencia de enfermedades relacionadas con el estilo de vida tendrá un impacto muy negativo a medio y largo plazo, reduciendo la calidad de vida y provocando un incremento del gasto sanitario. Sólo la adopción de dietas más saludables y un incremento de la actividad física contribuirán a prevenir esta situación. Y no olvidemos que una mejor dieta, por ejemplo, tendría también muchos otros beneficios asociados, como un mejor desarrollo de la función cerebral, una mejor salud intestinal y una mejor salud dental.


En este contexto, se vienen realizando intentos desde las Administraciones para aumentar la conciencia pública sobre las maneras de comer más saludable; que por ahora no han provocado cambios realmente significativos en los patrones de compra y en el consumo de alimentos. Lo que sí está claro es que han aparecido algunas tendencias esperanzadoras en los últimos años, como la actitud colectiva en los jóvenes hacia una comida sana y variada; una corriente en los países más desarrollados hacia la comida orgánica; y la consulta creciente de información nutricional del etiquetado por parte del consumidor.


Por todo ello, es el momento de diseñar y proponer caminos más ambiciosos e innovadores que incrementen la motivación de la gente, su conocimiento, y sus oportunidades para realizar elecciones saludables. Consideramos que existe necesidad y oportunidad para que desde la industria se desarrollen nuevos modelos de negocio, basados en proporcionar a los consumidores alternativas reales en el mercado para que éstos opten por una dieta sana.


Hablamos de propuestas simplificadas (precocinados y preparados), que son las que se adaptan a los estilos de vida y motivaciones actuales, especialmente en lo que se refiere a los jóvenes. Que sean completas (platos o menús) y variadas, de aspecto original, y competitivas en precio. Además, se buscará la certificación independiente de acuerdo a sus propiedades nutricionales (nueva orientación realmente saludable vs orientación meramente publicitaria).

Finalmente, nos encontramos sin duda alguna con un consumidor que desea saber cada vez más sobre lo que come. Estos nuevos modelos de negocio hacia una alimentación saludable no pueden ser ajenos a esta realidad y deben incluir como pieza clave un ecosistema de información para que el consumidor disponga, de forma clara y atractiva, de información veraz y detallada sobre el producto, sus componentes, sus propiedades nutricionales, e información adicional sobre nutrición y estilo de vida.  Esto, que representa una gran oportunidad para la captación y fidelización del consumidor, no se conseguirá sólo con el etiquetado sino que será necesario aprovechar todas las posibilidades que ofrece la tecnología (portales web, aplicaciones móviles, redes sociales, etc.).

 

Autor: Rafael Sierra

 


1. European health interview survey (EHIS). 2008. European Commission.


2. Trudy MA Wijnhoven, Joop MA van Raaij, Angela Spinelli, et al. “WHO European Childhood Obesity Surveillance Initiative: body mass index and level of overweight among 6–9-year-old children from school year 2007/2008 to school year 2009/2010”. BMC Public Health, 2014

 

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